¿Quién soy?

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Amanecer desde el puerto de Dénia mirando la marina deportiva
Menuda pregunta esta, ¿no? ¿Quién soy? La respuesta puede ser tan amplia y a la vez tan corta que lo mejor será ser honesta y deciros que fue lo primero que me vino a la cabeza cuando pensé en qué podría contaros en esta primera entrada a mi blog. Imagino que mi respuesta a esa pregunta coincidirá con la respuesta de muchas y muchos de ustedes. Y es que… no lo sé pero, ¿quién lo sabe? Así que procuraré contaros en estas líneas lo poco que conozco de mí hasta ahora. Nací hace casi 40 años en una ciudad del centro de Venezuela, Valencia, donde viví hasta que en mayo de 2005 emigré a España. 
Mi relación con la escritura inicialmente fue de conveniencia. La descubrí a muy temprana edad cuando, sintiendo la necesidad de expresar todo lo que hervía dentro de mí, dejaba plasmadas en las hebras de cualquier hoja, bolsa de papel, servilleta y páginas traseras de casi todos mis cuadernos del colegio, palabras que se apresuraban a salir porque entonces me costaba expresarlas con la voz y, al escribirlas, encontraba sobre el papel el alivio de una catarsis. Supongo que también influyeron otras cosas, pues al ser una niña muy inquieta, traviesa y parlanchina, uno de mis tíos me mantenía ocupada jugando a los detectives. Mi “misión” era observar cuanto sucedía en la calle donde vivía y apuntarlo todo en una pequeña libreta para luego contárselo cuando llegara. No recuerdo si esa entrevista final se llevaba a cabo lo que sí recuerdo es que ya en esa época, rondando los seis años, percibía disfrute al sentir la tinta del bolígrafo deslizarse por el papel. Es una sensación que aún me atrapa hasta el punto de llegar a ser un poco obsesiva en buscar la suavidad casi perfecta en el trazo que deja la tinta sobre un folio. 
Otra de mis vivencias infantiles que quizá condicionó mi relación con las palabras fue la ocurrencia de una de mis tías, que me mantenía ocupada leyendo los titulares de los periódicos como si de una locutora de radio se tratara y eso me animó a leer. 
Crecí con las novelas venezolanas. Conocí a Teresa de la Parra leyendo sus Memorias de Mamá Blanca y a Rómulo Gallegos con su afamada Doña Bárbara que tiempo después transformarían en una afamada telenovela y ¿qué persona en el mundo no conoce una telenovela venezolana? Al mediodía, como cualquier hogar venezolano que se respetara, la casa de mi abuela sonaba a los diálogos de los personajes de esas telenovelas, muchas de ellas nacidas de escritoras como Delia Fiallo. Algunas dirigidas por el célebre dramaturgo venezolano José Ignacio Cabrujas. Corin Tellado también rondaba por esos lares en aquellos años. 
Recuerdo que de banda sonora se alzaban por el altavoz de la televisión de tubos catódicos que estaba en la sala de estar que precedía la cocina, una pequeña, roja, cuya imagen era en blanco y negro y, de la que lográbamos una imagen nítida tras un par de golpes en el lateral, de ese pequeño aparato salían las ocurrencias del humor de Laureano Márquez y Emilio Lovera. Poco después, ya en la secundaria me embelesó Gabriel García Márquez con Cien Años de Soledad y El Coronel no Tiene Quien le Escriba
Mi fascinación al transitar esos mundos ficticios fue creciendo de tal forma que aprendí a crear mis propios universos a modo de cuentos y pequeños relatos. En esos universos, al igual que en la cultura de mi familia y la venezolana en general, lo real y lo mágico han ido siempre de la mano. Lo terrenal y lo paranormal comulgan en una especie de danza que sumerge a quienes lo hemos vivido en un estado de devoción y casi absoluta fe en que lo aparentemente imposible, el cualquier momento, puede ser real. 
Ahora, ya de mayor, esos cuentos de mi infancia, esas letras inquietas que emergen de mi imaginario creando historias siguen alzándose y han dado forma a mi primera novela, Eternamente en tus ojos, que en breve tendré el privilegio de compartir con vosotras y vosotros. Y como esa inquietud de crear historias y contarlas es más una necesidad, ha nacido este espacio para compartirlas con vosotras y vosotros. Las Letras de Martha será un lugar donde las palabras se tejerán para narrar vivencias, sueños y fantasías.