Va de aprender a cerrar…para abrir



Hace tiempo que no me paso por aquí. De hecho, la última vez fue hace más de dos años a propósito de mi viaje a mi amada Venezuela en octubre de 2023. Recuerdo que sucedió tras un año de silencio elegido. Ahora, como siempre, vengo a abrirme de pecho, a dejaros mirar nuevamente en mi interior con la honestidad, sencillez y pragmatismo que me caracterizan.
Ante todo vengo a agradeceros estos 7 años de compartir desde la literatura. Sin duda ha sido revelador y enriquecedor. Mi versión escritora os lo agradece profundamente. En segundo lugar y no menos importante, vengo a poneros al día de los caminos transitados durante esta ausencia —aunque mantuve mi presencia y voz en las RRSS—.
Quienes me seguís en IG con el perfil de @marthaloveraescritora bien sabéis de la envergadura de lo vivido estos últimos 4 años, de cómo he ido mostrando cada uno de mis yoes (escritora, música, venezolana, inmigrante, lesbiana, médica, friki, rebelde, reivindicativa), y de cómo se ha ido transformando ese perfil a lo que es hoy, una mezcla perfecta, a veces un tanto caótica y visceral, de todas las yoes que me habitan.
Durante estos 4 años han pasado muchas cosas a nivel personal, profesional y laboral. He estudiado mucho, muchísimo, más que siempre —aunque al sistema no le sea suficiente porque no ha sido por la vía opresiva del MIR—, a veces toca elegir entre hacer currículum, sumar créditos y aprender lo que realmente te apasiona. Durante este tiempo también he llorado, he roto vínculos que creí indisolubles, he aprendido una barbaridad sobre el ecosistema vivo que somos los seres humanos; me he despedido de personas a las que amaba y de partes de mí que se fueron con ellas para nunca más volver… o sí, ¡Qué sabe nadie!



He cambiado de piel varias veces, he escrito muchísimo —aunque haya compartido pocas de esas letras–. He probado caminos laborales que creía impensables y que dejaron grandes aprendizajes, y sobre todo, he estado mucho conmigo y mis amores, en quietud y silencio, aquietando a mi versión inmigrante que día a día me pide moverme, escuchando a mi versión arraigada que me pide quedarme.
Superé (creo) un burnout, forjé a pulso una nueva manera de vivir la profesión en lo cotidiano, en un intento desesperado por reconciliarme con mi vocación después de estar a punto de colgar la bata. Superé una crisis personal que me mostró formas más serena, amables y honestas de vincularme y me uní a un movimiento poderoso que nació de la convicción por mejorar las condiciones laborales de los médicos en España comandado por la Dra. Tamara Contreras de @uci_para_todos y que me dio el regalazo de conocer y compartir con personas extraordinarias (gracias Carmen, Kramer, Ale y María).
Por cierto, mi parte reivindicativa ahora grita: si apreciáis un poco vuestra salud y os importa que se mantenga la asistencia médica de calidad y con seguridad, os recomiendo que entréis a filmin y veáis con detenimiento el documental a mi quien me cuida. Creedme, esto os importara más de lo que creéis.
Volviendo a estos 4 años, mientras todo eso sucedía, además y mientras tanto, también sucedían la vida, los vínculos, el día a día (con su IPC, su inflación y su tensión). Sucedía lo social, lo político, lo colectivo, lo económico y lo ideológico, que amenazan con boicotear la cordura, la integridad y la dignidad. Mientras tanto un país que a días me recuerda demasiado al que dejé en 2005, y otro país que es promesa, esperanza, llanto, coraje y clamor. Mientras tanto una perrita senil que me muestra el hermoso privilegio de dejarnos atravesar por la vida, y de habitar con calma y serenidad el presente.




Después de todo lo vivido, el guion exige un nuevo giro en esta trama que es mi vida, que por fortuna, de momento, no está cargada de esa dramaturgia tan venezolana. Este es un giro reflexionado, comedido, sin aspavientos. Un giro que no nace del impulso sino de una necesidad amable y amorosa, cada vez mayor, de vivir en coherencia y congruencia, dando voz y espacio de forma equilibra a cada una de mis versiones.
Por ello, pese a tener la tercera novela hace tiempo acabada, con pena a la par que ilusión, comparto con ustedes queridas y queridos lectores, amigas y amigos, que esta página web también vivirá una profunda transformación.
Honro que nació desde mi versión escritora y todo lo que me ha dado, pero en adelante procurará ser espacio, también, para la versión médica, esa que construye una forma diferente de ejercer su profesión, esa que desea leer y escuchar las historias de vida como parte importante de lo que nos enferma y nos sana. Esa que necesita dar la espalda a la forma reduccionista, con prisas, superficial y fragmentada de tratar el maravilloso milagro que somos las personas.



Deciros que, así como yo he ido cambiando, también veréis cambios por aquí. No os asustéis, no es más que un signo de coherencia, de ser aún más honesta con ustedes y conmigo, porque si de algo estoy convencida es que, desatender y silenciar alguna de nuestras versiones es terreno fértil para el desequilibrio, y de allí, es cuestión de tiempo para que la enfermedad se abra paso.
Sin duda alguna os aseguro que seguiremos compartiendo: escritura, reflexiones, alegrías, tristezas y una forma más serena y sencilla de habitar la vida, desde la confianza absoluta de que las renuncias, las pérdidas, las despedidas y los cierres, como los silencios de una melodía, son necesarios, y dotan de significado a la maravillosa y extraordinaria partitura que somos.
En breve os daré más detalles, por ahora, la Martha médica elige asir de la mano al resto de las Marthas que existen en mí y tomar el mando para dar rumbo hacia los senderos que se abren paso. Senderos que conducen al cultivo del bienestar en cada una de las seis dimensiones del ser humano.
Gratitud infinita y… espero, muy pronto, anunciaros la publicación de la tercera novela…
Y alguna sorpresa más.
Abrazos… Por cierto ¿Cuándo fue la ultima vez que un final os regaló un gran comienzo?
PD: Feliz día del Libro y Feliz Sant Jordi.