Orgullo

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eternamente en tus ojos orgullo 2020 martha lovera 1
Eternamente Orgullosa

Va de que hay que sentir orgullo y no tenerlo.

Como sabéis, y si no lo sabéis os lo digo, este es el mes del Orgullo, el orgullo LGTB. Mes durante el que los colores del arcoíris toman las calles en gesto reivindicativo con intensión de hacer visible esa realidad que todavía demasiadas personas quieren obviar, tapar y censurar. Debo confesaros que mi yo inmadura de hace algunos años, bastantes años, no comprendía el motivo de este día, hasta que me di cuenta que había estado siendo una ignorante, y que había sido bendecida con la ausencia de agresión alguna contra mi persona a causa de mi orientación sexual. Toda una fortuna. También es cierto que mientras viví en mi país de origen obvié comentar el “pequeño detalle” de que me gustaban las mujeres, quizás porque ni yo misma comprendía lo que me pasaba y carecía de referentes. Con la metamorfosis producida por la inmigración llegó la oportunidad de, por primera vez, aprender a vivirme y aceptarme al completo, inicié la verbalización de mi orientación sexual con una forma sorprendentemente natural y por fortuna el hecho de ser mujer, lesbiana e inmigrante nunca ha sido la causa de ningún problema para mí, ni en lo laboral ni en lo social. Poco después me tropecé de bruces con la realidad y todos sus matices y reconocí que no pertenezco a la mayoría, y cuánto dolor me causó darme cuenta de ello. Sin ir muy lejos, hace unos días me impactó leer en la prensa una penosa e indignante noticia, uno de esos sucesos que, lamentablemente, se dan con demasiada frecuencia aunque no se divulguen por los medios; una joven activista LGTB egipcia se suicidó después de no poder recuperarse del estrés post traumático provocado por las torturas a las que fue sometida durante tres meses en prisión. Había pasado tiempo de aquello y vivía en Canadá, un país gayfriendly que la habían acogido, sin embargo la profundidad de las heridas sufridas en su psique y su alma no soportaron el peso de lo vivido llevándola a sucumbir en la oscuridad hasta terminar quitándose la vida.  ¿Cuál fue su crimen? Mostrar con orgullo una bandera arcoíris en un concierto.

Según la RAE, orgullo, significa “sentimiento de satisfacción por los logros, capacidades o méritos propios o por algo en lo que una persona se siente concernida”. Así que sí, siento ORGULLO, así en mayúsculas, orgullo de todas y cada una de las personas que no se han doblegado a la exigencia de un mundo enfermo, de una sociedad intolerante, aunque les costase la vida. Siento ORGULLO por todas y cada una de las personas que han sido vejadas, agredidas y pisoteadas por el solo hecho de ser visibles, de no esconderse, de mostrarse al completo y quienes, con sus acciones, sentaron las bases para que muchas y muchos podamos a día de hoy vivirnos en libertad. Pero sabemos que todo lo conseguido es demasiado frágil, basta con un pequeño giro en la política y todo puede acabarse (tengo experiencia en ello, sino observad la Venezuela de los 50 y la de ahora). Cuando digo que todo puede acabar en un abrir y cerrar de ojos no hablo solo de lo conseguido por el movimiento LGTB; la democracia, la economía y el estado de bienestar son demasiado frágiles, por ello es necesario tener presencia constante en la calle, en la sociedad y defender lo que nos pertenece, no solo al colectivo LGTB, sino todo lo que nos pertenece por ser seres humanos, por ser mujeres, por haber nacido.

Ese es el motivo por el que hay que llenar las calles de arcoíris y mostrar lo que somos con orgullo y defender nuestro derecho de vivir con las mismas condiciones que el resto, ya que tenemos las mismas obligaciones lo mínimo es tener los mismos derechos ¿no? Por eso la necesidad de seguir mostrando a través de la cultura y las artes; la literatura, el cine, la poesía, el teatro y la publicidad, personajes tan diversos como la sociedad plural en la que vivimos, porque aspirar a que un día, espero que pronto, la sociedad no se horrorice por leer la voz de un transexual, las vivencias de una lesbiana bisexual, las peripecias de una familia poliamorosa, las anécdotas de un niño que tiene dos mamás; dos hombres fundidos en un beso o incluso la congoja de un anciano homosexual seropositivo que vive en soledad, no debería ser utopía, sino una aspiración lícita y respetable de querer transformar nuestro mundo en un lugar amable y respetuoso con lo diferente, donde podamos todas y todos sentirnos orgullosos de ser… Humanos. No debería ser un deseo o un anhelo sino una realidad tangible.

¿Y ustedes? ¿De qué sienten orgullo?